la ira se apoderó de mi. no tuve opción de canalizarla, no podía frenarla, iba destrozando cada valla que le ponía para que no siga creciendo….perdí el control, me desconocí. poco a poco sentía como me iba encendiendo, sentía fuego en mi estómago, en mi cabeza, en mis ojos, en mis puños, en mi corazón, en mi alma…me consumía y no podía detenerme. luego todo ese fuego alcanzó algo que permitió que… explotara!!! grité fuerte, gritos largos, pausados solamente por pequeños lapsos para tomar aire y continuar… golpee fuerte, golpee paredes, puertas y todo lo que pude… como si estuviese defendiendo mi vida contra seres invisibles…seres perversos que habitan en mi mente y merodean mi alma, esperando mi descuido para llevarme al lado más oscuro que nadie pueda imaginar. luego llegó el cansancio, la desesperación, la tristeza y el arrepentimiento por el daño que yo misma me provoqué al agitar y darle poder a mis demonios internos….demonios que creía muertos. al mente se comenzó a enfriar y a funcionar….llegó la recapacitación, el análisis, la auto crítica, la magna energía….una sensación de alivio. todo era claro, brillante, fresco. una hora de vida desperdiciada, una hora de retroceso, una hora de estupidez…
viernes, 25 de enero de 2008
Algunas de mis reflexiones se debe a ...
la ira se apoderó de mi. no tuve opción de canalizarla, no podía frenarla, iba destrozando cada valla que le ponía para que no siga creciendo….perdí el control, me desconocí. poco a poco sentía como me iba encendiendo, sentía fuego en mi estómago, en mi cabeza, en mis ojos, en mis puños, en mi corazón, en mi alma…me consumía y no podía detenerme. luego todo ese fuego alcanzó algo que permitió que… explotara!!! grité fuerte, gritos largos, pausados solamente por pequeños lapsos para tomar aire y continuar… golpee fuerte, golpee paredes, puertas y todo lo que pude… como si estuviese defendiendo mi vida contra seres invisibles…seres perversos que habitan en mi mente y merodean mi alma, esperando mi descuido para llevarme al lado más oscuro que nadie pueda imaginar. luego llegó el cansancio, la desesperación, la tristeza y el arrepentimiento por el daño que yo misma me provoqué al agitar y darle poder a mis demonios internos….demonios que creía muertos. al mente se comenzó a enfriar y a funcionar….llegó la recapacitación, el análisis, la auto crítica, la magna energía….una sensación de alivio. todo era claro, brillante, fresco. una hora de vida desperdiciada, una hora de retroceso, una hora de estupidez…
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